En septiembre de 2026, Berlín acogerá el FIBA Women's Basketball World Cup. Estados Unidos llega con algo que no ha tenido en mucho tiempo: no solo el mejor equipo del mundo, sino también el más emocionante de ver.
La generación dorada de USA
Caitlin Clark, Paige Bueckers y Angel Reese compartieron vestuario por primera vez en el clasificatorio de marzo de 2026 en San Juan, Puerto Rico. El resultado: cinco victorias, cero derrotas, una diferencia de +210 puntos. Clark fue la MVP del torneo con 11.6 puntos y 6.4 asistencias de promedio.
Pero la historia es más rica que esas tres nombres. Kahleah Copper, Kelsey Plum, Chelsea Gray y Dearica Hamby aportan experiencia olímpica. Kara Lawson, la entrenadora, tiene un sistema claro: defensa de alta intensidad y transiciones rápidas.
¿Por qué este equipo es diferente?
Las últimas grandes generaciones del Team USA femenino ganaban por talento bruto. Este equipo ganará también por talento, pero la dinámica interna es distinta: Clark y Bueckers son dos bases complementarias —una distribuidora brillante, la otra más anotadora—, y Reese aporta la dimensión reboteadora que históricamente USA ha tenido que resolver con jugadoras de corte más clásico.
Según CBS Sports, Clark fue la líder en asistencias del torneo clasificatorio. Eso, en un equipo donde también juegan Plum y Copper, habla de cuánto la respetan ya a nivel internacional.
Las rivales a vigilar en Berlín
Australia: Las Opals siempre son peligrosas. Con Lauren Jackson retirada, su proyecto está en transición pero sigue siendo potente.
Bélgica: Las Belgian Cats, con Julie Allemand como directora de juego y MVP de la EuroLeague Women 2026, pueden dar sorpresas.
España: Con un buen ciclo en marcha y jugadoras de la Liga Femenina Endesa en su mejor momento, las españolas son candidatas a medalla.
China y Francia: Ambas en crecimiento y con talento suficiente para competir ante cualquiera.
El objetivo de USA es claro: el duodécimo título. Pero la competición nunca ha sido tan global.
+18 · Solo con dinero que te sobre · Si deja de ser divertido, para.